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Publicado el 20/01/2010 (Boletín Nº 30)
Retomamos el análisis del ETF del Nasdaq 1000, el famoso cubo, uno de los productos más líquidos que existen. Este era el escenario que describí en uno de los primeros boletines, no recuerdo exactamente en cuál de ellos, pero debió ser en uno de los publicados en la segunda mitad de octubre:

Lo que ha sucedido es que los precios retrocedieron pero inmediatamente se lanzaron hasta alcanzar nuevos máximos, no se entretuvieron el tiempo esperado antes de romper al alza.
Voy a tratar de dejar claro que la prolongación del movimiento alcista actual y el grado de inclinación de la pendiente es sólo una forma de ganar tiempo para distribuir material, motivo por el que se ha tratado de impedir que en este rebote tan violento haya participación del público. Por eso lo que veremos a continuación será un ambiente de optimismo sobre la recuperación y numerosas recomendaciones de analistas de comprar renta variable argumentando que la crisis ha finalizado y que la bolsa seguirá subiendo. Poco a poco irá aumentando el tono y cada vez serán más las voces que intenten hacer ver que la recuperación económica es una realidad, todos trabajan para la misma causa.
Partiendo de la idea de que la inclinación del movimiento del precio, aunque depende del espacio temporal que se considere, tiende a desarrollar normalmente una pendiente con ángulo de 35º a largo plazo en las tendencias alcistas sostenidas, tal y como ha demostrado Antonio Saez del Castillo en su libro “El Módulo de Elliott”, y partiendo de la base de que según sus estudios el desplazamiento se considera rápido cuando se produce con una pendiente cuyo ángulo está comprendido entre 35 y 56º, creo que no es necesario dar más explicaciones para hacernos una idea de lo inusual de la verticalidad de esta subida que en sus inicios se ha desarrollado con una inclinación de 135º. Pero es que además, lo normal en el inicio de los movimientos al alza es que los precios suban con poca inclinación y que ganen pendiente a medida que avanza el ciclo alcista, de modo que al final del mismo la pendiente suele estar en niveles aproximados a 90º, que quedan reducidos a niveles del 35% tras el desarrollo de la correspondiente corrección (35/90= 0,38) y a continuación se despliega un nuevo tramo alcista. Vean que en este caso sucede justamente lo contrario puesto que el primer tramo alcista se ha desplegado con una pendiente de 135º que se ha ido moderando durante el segundo impulso alcista y que en este momento se mantiene en 90º.

Es justo por ese motivo (porque a medida que el rebote avanza va perdiendo pendiente en vez de ganándola) y porque como nos dice el mismo autor, cuando no interesa compañía durante el desplazamiento del precio en el desarrollo alcista se recurre a la construcción de desplazamientos con pendiente superior a 70º, hay que desconfiar de la recuperación sostenida de los mercados de valores, si bien hay otras muchas razones para ello. Y añade que lo que caracteriza a los rebotes (especialmente durante la tendencia bajista) es la verticalidad en el desplazamiento del precio.
Si dividimos el espacio temporal en el que se ha desplegado el avance del precio y trazamos sobre el mismo el eje de abcisas (X) y coordenadas (Y) así como la pendiente con la que se ha desplegado el movimiento de los precios nos encontramos con la sorpresa de que hay una gran simetría en los movimientos, especialmente si consideramos que el nivel de corrección de este último tramo alcista podría terminar por reducir la pendiente hasta los 45º, lo que parece bastante probable dada la estructura que se ha formado y los niveles en los que normalmente debe terminar la corrección. Y aunque tendríamos que esperar a que concluya este impulso para determinar el punto exacto en el eje de abcisas (que delimita el espacio temporal), sobre el que trazar el ángulo de 90º , a estas alturas lo que resulta es bastante aproximado a la realidad final.
Ya tenemos la pendiente de desplazamiento del precio con una inclinación de 90º, la habitual en el final de un ciclo alcista. El resultado final del comportamiento del precio es que se ha ganado espacio temporal para poder llevar a cabo la fase de distribución, que va a iniciarse a continuación porque lo que va a desarrollarse cuando termine el rebote no es una fase correctiva sino el inicio de la siguiente fase bajista. Es precisamente por la inexistencia de fase correctiva posterior (a la que normalmente debería seguir un nuevo impulso alcista) por lo que se va a utilizar la corrección del segundo impulso alcista y el tercer y último impulso al alza de este rebote para llevar a cabo la tarea de la distribución, lo que se va a ir poniendo de manifiesto a medida que transcurran los meses y podamos comprobar como se va reduciendo la pendiente. Y por ese mismo motivo esta corrección consumirá más tiempo que precio, ya que se trata de tener tiempo suficiente para vender a precios altos. Pero por si esto fuera poco, se quiere dar la sensación de que el mercado ha desplegado ya tres impulsos de manera que se confunda el proceso correctivo que se va a iniciar con una corrección correspondiente a toda la subida desde marzo. De ese modo cuando realmente construya el tercero habrá mucha confusión y trataran de vender que se inicia otro del mismo grado, es decir de un grado superior al que en realidad corresponde.
Ahora vemos las relaciones que se dan entre los diferentes impulsos en QQQ. Tenemos que suponiendo que el tercer impulso desde marzo (segundo alcista iniciado en julio) quiera avanzar más, en realidad no es posible que se aleje de los niveles actuales porque para que se den las relaciones de Fibonacci el limite está más o menos en los niveles de máximos alcanzados de 46,6. Además como resulta que la relación entre el primer impulso y este tercero es justamente 1,38 (13,46/9,71) el supuesto impulso 5 (que debería desarrollarse cuando se produzca una larga corrección) estaría topado por el 0,618 del tercero. (13,46 / 1,618 = 8,31). Entonces desde los niveles en que finalice la corrección sumariamos esa cifra y ya tenemos el límite final para el rebote. Como desconocemos ese nivel no podemos concretarlo, pero más o menos sabemos que ese nivel debería estar entre 41 y 43, pongamos 42 y entonces el nivel 50 es el límite para este rebote. Da la casualidad de que ese nivel de 50 es el nivel del que arranca el segundo impulso del mercado bajista y como lo normal es que cuando una estructura se desarrolle en dos impulsos en vez de en tres se retroceda como mínimo el segundo pues todo encaja a la perfección., especialmente si lo que estamos viendo en el Nasdaq fuera un triangulo tal como el que describí en uno de los primeros boletines: “La Encrucijada del Nasdaq”.

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